
Hay quien me pregunta por mi experiencia personal, con gemelas de 6 años y un niño de 8. Empezaré diciendo que es una experiencia única y muy bonita la de tener gemelas y observar su relación como también la relación con su hermano. Seguiré diciendo que el estrés y la sensación de no llegar a todo es normal y el tener a alguien con quien hablar es realmente un ancla al que aferrarse en los momentos difíciles.
Cualquiera que tenga niños entenderá también que un desafío, sobretodo cuando son pequeños y hay que mantenerlos a todos a salvo. Aún necesitan (o quieren) cosas al mismo tiempo, por ejemplo ayuda para ponerse las zapatillas o encontrar sus cosas. Momentos como salir de casa o conseguir que se levanten y se vistan siguen siendo bastante estresantes…
Lleva tiempo pero se encuentran formas de sobrellevar estos momentos, el trabajar en encontrar esos intereses comunes o momentos juntos (aunque sea un ratito cada día) es algo inmenso. Yo por ejemplo comparto con mi hijo el interés por la astronomía y me encanta hablar con él sobre esto.
Luego están esos truquis que van desde convertir momentos de tensión en juegos (por ejemplo el vestirse con una canción), el preparar todo antes (a mi este normalmente se me olvida pero sé cómo ayuda el tener todo en el mismo sitio), o tener más tiempo por las mañanas…
El respirar, conectar con tus sentimientos y resaltar lo que hacen en vez de lo que no hacen también es muy importante para romper esa búsqueda de atención negativa. Es importante pensar en cómo está uno mismo para poder cuidar de otros así que a aquellas mamás o papás que se han olvidado de ellos mismos quiero recordarles que se den un respiro y piensen en qué necesitan ellos mismos para estar bien.
Y por supuesto pedir ayuda cuando podamos porque aunque queramos ser (y todos piensen que somos) súper mamás o súper papás, en el fondo todos somos seres humanos.




