
Hay un tipo de pensamientos muy persistentes y que provocan mucha ansiedad en la persona que los tiene, son los pensamientos obsesivos o intrusivos. Cuando existe un diagnóstico de TOC observamos estos pensamientos acompañados muchas veces de compulsiones o conductas que en el momento hacen remitir un poco esa ansiedad. Sin embargo, casi todos los que sufren este trastorno saben que estas conductas que les calman en el momento en el fondo refuerzan y empeoran esos pensamientos. Por lo tanto en OCD se trabajan dos aspectos: la evitación de la respuesta o conducta y la exposición.
Vamos a desarrollar esto pero para que sepáis a lo que me refiero estos pensamientos provocan mucha ansiedad porque son o bien pensamientos que la persona considera intolerables o bien por el miedo que le dan. Algunos temas típicos del TOC son la obsesión por la limpieza, el orden o simetría, miedo a accidentes, a hacer daño a alguien, a enfermedades o incluso el TOC relacional. Las conductas pueden ser desde lavarse las manos un número de veces hasta buscar información sobre enfermedades durante horas o incluso pueden ser rituales mentales.
El tratamiento que sabemos que funciona es como mencioné la evitación de la conducta y la exposición a los pensamientos. Con la evitación de la conducta nos referimos a evitar actuar impulsados por el miedo, por ejemplo, si nuestro pensamiento es “no sé si he cerrado la puerta de casa” lo que tenemos que evitar es volver a casa a comprobarlo. La exposición es tolerar el pensamiento de que quizás la puerta esté abierta y entre alguien a robar, o lo que sea que es tu peor escenario. Por supuesto, la exposición se hace gradualmente y por eso es recomendable hacerlo con ayuda de un profesional para manejar esa ansiedad.
Cuando no existen muchas conductas y se trata sobretodo de pensamientos puede ayudar el mindfulness y practicar la tolerancia por la incertidumbre. Es decir, aceptar que ese pensamiento viene y va y dejarlo estar ahí sin entrar de lleno en él, siguiendo con tu vida. Con los pensamientos intrusivos muchas veces no funcionan las técnicas que funcionan para las rumiaciones, es decir, cuestionarlo o tranquilizarnos pensando que todo va a ir bien. Estos pensamientos tienden a volver. En estos casos es mejor aceptar que existen, que nos incomodan pero que podemos seguir con nuestras vidas sin reforzarlos mediante la evitación o las conductas compulsivas.








