
Hay un concepto que descubrí un poco tarde en la psicología porque viene del psicoanálisis y es que nosotros estudiábamos la terapia cognitiva- conductual pero lo encuentro bastante fascinante. Es el concepto de la sombra y yo lo entiendo como esa parte de ti que posiblemente no sabes que existe pero que influye en cómo te comportas y que de alguna forma intentamos suprimir o negar.
Me resulta un concepto útil ya que lo veo como el punto ciego cuando conducimos un vehículo. Yo tengo un punto ciego en mi coche que coincide a veces con un paso cebra que no suele tener gente. Sin embargo, cuando hay gente que va a cruzar no la veo porque está en mi punto ciego así que la única forma que tengo de no atropellar a nadie es ser consciente de mi punto ciego y frenar siempre aunque no vea a nadie. De la misma forma si vamos por la vida sin ser conscientes de nuestras propias sombras seguramente van a influenciarnos más de lo que creemos.
Me iluminaron mucho en este sentido los vídeos de Heidi Priebe en el que explicaba como podíamos estar eligiendo nuestras acciones en la vida no tanto por lo que queremos hacer sino por lo que tememos. Por ejemplo, si nos han educado de forma que es obvio que siempre hay que estar siendo productivos o si nos han dado toda la atención cuando sacábamos buenas notas o nos portábamos bien puede ser que nuestras sombras tengan que ver con lo contrario. Es decir, que si a ti de repente te da muchísima rabia que alguien sea ”vago”, ”haga el ridículo”, no sea lo suficientemente ”inteligente” o tal vez sea ”egoísta”, seguramente ese sea un valor que está en tu sombra y no te permites a ti mism@.
Si te molesta más que nada en el mundo que alguien sea ”egoísta” posiblemente deberías plantearte serlo tú mismo más. Seguramente has tomado mucha responsabilidad al crecer y en ese momento no tenías otra opción, era adaptativo, por necesidad. Sin embargo quizás hoy ya no lo sea y te va a llevar a que no sepas poner límites, otros se aprovechen de ti y te sientas resentid@. Si eres consciente de tu sombra puedes intentar poner límites.
En otros casos tal vez no te permites parar, descansar, relajarte, quizás en tu casa, cuando te parabas a leer un libro te miraban con desaprobación, con todo lo que hay que hacer ”ya descansarás cuando mueras”. Y te revienta ver a los demás sin hacer nada o ”haciendo el vago”. Ahí tal vez trabajes más que nadie, no te permites relajarte y tarde o temprano te quemarás. Si eres consciente de tu miedo a no valer si no eres productivo puedes aprender a quererte simplemente por existir. Muchos de mis pacientes cuando les digo eso me miran con ojos incrédulos y dicen ¿cómo voy a hacer eso? Y yo les pregunto: si tu mejor amig@ pierde su trabajo ¿le querrías menos? Y dicen ”noo” pero aplicarlo a sí mismos, lo de quererse porque sí, por su valor intrínseco, les da vueltas a la cabeza.
Y daría mucho que hablar todo lo que tiene que ver con la vergüenza y el ”no hacer el ridículo” o no ponerse en situaciones vulnerables. A muchos les resulta impensable expresar sus emociones y ser vulnerables. Sin embargo es difícil a veces tener relaciones profundas si tienes tanto miedo a darte a conocer, si piensas que si alguien llegara a conocerte de verdad, de fondo, con todas tus partes ”malas” te abandonarían. Por eso no muestras a nadie quien eres de verdad. Puede venir de que tus padres, por propias carencias no hayan podido responder apropiadamente a tus emociones, has leído en ellos un miedo a tu miedo, un rechazo a ti cuando llorabas o te enfadabas e inconscientemente has aprendido a ocultar tus emociones. No es extraño en estos casos que para apaciguar ese caos de sentimientos que no puedes sacar afuera termines cayendo en adicciones u otros hábitos con malas consecuencias.
De la misma forma si temes ”no ser lo suficientemente…” o cometer errores quizás tengas que exponerte precisamente a eso, fallar, caer, a arriesgarte a que te rechacen… Y ver que tienes recursos para seguir y levantarte. Porque realmente no hay nadie perfecto más que el que idealizamos y solo nos comparamos con los que parece que les va mejor.
Así que, prestad atención a lo que os da rabia de los otros y pensad ¿me lo puedo permitir yo? Porque si la respuesta es ”ni de broma”, ¡enhorabuena! tal vez has encontrado a tu sombra y toca trabajar con ella .