El duelo

Una marea de vacío nos inunda cuando perdemos a alguien, es el tipo de tristeza más profunda que podemos sentir. El duelo es uno de los procesos más difíciles por los que una persona puede pasar, perder a alguien cercano es como si nos arrancasen algo nuestro, sin aviso y sin derecho a hacerlo. Un millón de porqués que no podemos contestar, mucho dolor…

Si vemos a alguien pasar por este proceso no sabemos qué decir, no le podemos devolver a su ser querido, solo nos queda estar allí y preguntar si podemos ayudar con algo. Luego hay pérdidas más difíciles que otras, más inesperadas, que vienen más pronto de lo que deberían y que dejan una huella que nos marca para siempre. Yo creo, sin embargo, que todas las personas que pasan por nuestra vida dejan un trocito suyo en nuestro corazón.

La tristeza es una emoción que nos dice que tenemos que bajar el ritmo, quizás llorar, porque hemos perdido algo muy importante en nuestras vidas. A veces nos hace pensar en quiénes somos e incluso redefinirnos. Se pueden distinguir distintas etapas en el duelo y todas las emociones son válidas y cada uno toma su tiempo en recorrerlas. A mí me gusta pensar en el duelo como la metáfora de una tormenta con olas grandes y fuertes que arremete contra nosotros sin darnos tregua pero que, poco a poco, amaina y las olas, aunque vienen, son menos frecuentes y más bajitas.

¿Y si no amaina, qué hacer? Por supuesto pedir ayuda, si no es a un profesional al menos hablar a alguien cercano. Y en el tiempo que la tormenta pasa las rutinas son los cimientos para seguir en pié, los rituales una forma de despedirse. Lo siguiente es ser amable contigo mismo y recordar qué es lo que te hacer sentir bien, esas pequeñas cosas y añadir más de eso a tu vida.

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